Story Preview
En el rincón silencioso de Cruce de Rayo de Luna, donde las farolas cantaban canciones de cuna y los semáforos parpadeaban soñolientos en la noche, vivía un pequeño camión de reparto llamado Rollo. Su pintura brillaba azul profundo como el cielo del atardecer, y sus defensas cromadas centelleaban con orgullo. Mientras otros vehículos se estacionaban ordenadamente en sus entradas cada noche, Rollo se quedaba despierto, organizando su caja de carga y puliendo sus espejos laterales. «Mañana» se susurró a sí mismo, «¡entregaré más paquetes de los que alguien haya entregado en un solo día!» Su motor ronroneó con expectativa mientras planeaba sus rutas, decidido a ser el camión de reparto más rápido y eficiente del pueblo.
Cada mañana, Rollo atravesaba las calles como un rayo, sus llantas chirriando en las esquinas y su claxon sonando con impaciencia. «¡Fuera de mi camino!» les gritaba a los autobuses escolares. «¡Tengo entregas importantes!» Los otros vehículos suspiraban y se hacían a un lado mientras Rollo pasaba corriendo, dejando rastros de humo y hojas esparcidas a su paso. El viejo Señor Camión de Volteo movía la cabeza lentamente. «Ese camión joven necesita aprender» le decía rugiendo a cualquiera que lo escuchara. Pero Rollo estaba demasiado ocupado contando sus tiempos de entrega para darse cuenta. Tenía una tabla en su tablero, marcando cada récord que rompía con una calcomanía de estrella brillante.
Download Momo to read the full story with audio and illustrations
Read the full story in the Momo app